Una de mis mejores amigas de la vida, “contrajo” un iPhone hace poco. Cuando digo poco me refiero a dos meses. Yo estaba feliz porque nos mandábamos mensajes y salía gratis gratis (mis amigas de la vida no son del todo tecnológicas, así que no le pegan al Whatsapp ni nada de eso). La cosa es que hace una semana le mandé un mensaje y no pescó, luego me escribió por Facebook diciendo que le mandara mi número:
- ¡¿Por qué no tenís mi número?!
- Es que weona, no sabí nada, se me cayó el celular al water
Uno pensaría que ahí moría el celular, pero no, logró recuperarlo después de algunos días muerto. Creo que tuvo suerte y nos reímos de la caída del celular a tan poco glamuroso lugar, hasta que hace dos días después me dice: “Ahora sí perdí el celular… o me lo robaron, no sé”. Ese celular venía destinado a morir.
Recordé el iPhone que se encontró mi abuela en el baño del dentista y el cual, amablemente, decidí devolver para que la niña con suerte nos dijera “Gracias”. También uno que me robaron cuando chica, que me duró un mes. También un Nokia que me duró años, sobreviviendo a una pérdida. Me subí a un colectivo y de ahí se me salió del bosillo, llamé para ver si alguien lo tenía y lo había guardado una señora muy amable.
Y cómo olvidar mi primer celular, el que no recuerdo la marca, pero que también se salió de mi bolsillo, cayó a la calle y le pasamos por encima la rueda de la camioneta.
¿Cómo han perdido sus celulares? ¿Creen que hay cosas que simplemente están destinadas a perderse?
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Alex
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