Desde que tengo uso de memoria me ha gustado preparar mis propios disfraces de halloween, lo que resulta bastante conveniente al notar un ligero patrón que denominaré “El síndrome del disfraz de Halloween”. Este consiste (de forma similar a las armaduras) en la ligera diferencia que suele tomar lugar entre los modelos masculinos y femeninos.
Veamos algunos ejemplos para dejar en claro qué es a lo que me refiero:




¿Qué les parece? No tengo nada en contra de usar el disfraz que más cómodo le parezca a cada una, pero personalmente mi concepto de “comodidad” se aleja bastante de cualquiera de los modelitos femeninos de arriba.
Pueden encontrar más ejemplos, con mayores o menores grados de ridiculez, en Fucknosexisthalloweencostumes.tumblr.com/
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