Debo haber tenido 9 ó 10 años cuando fue el boom de los Tamagotchi. Todos hablaban de las “mascotas virtuales de bolsillo”, pero nadie hablaba algo positivo (o al menos eso no lo recuerdo). Normalmente escuchaba en la radio que podían ser súper malas para los niños, ya que las mascotas “morían”. Entonces yo estaba aterradísima. No quería por nada del mundo que me regalaran un Tamagotchi porque se podía morir y me iba a sentir pésimo.
Esta mascota nació en 1996 y fue un juguete revolucionario, era la primera vez que un niño tendría algo parecido a un “gadget” con “vida” en él. Podías alimentarlo, jugar con sus estados de ánimo y además acoger sus necesidades. La parte negativa de la que hablaban algunos especialistas era que los niños podrían desarrollar cierta ansiedad por cumplir sus necesidades o incluso llegar a una depresión en caso de que la “mascota” muriera.
En términos de características, el juguete era bien básico. El personaje principal de la versión original era una especie de pollo o pájaro, pero también habían otras especies más tiradas a monstruos. Sólo tenia 3 botones para controlar las acciones y fue todo un éxito para Bandai, quien vendíó alrededor de 80 millones de mascotas, sin contar cuánto vendieron todas las imitaciones.
Era el regalo ideal que podría pasar por la cabeza de los padres que no querían que sus hijos tuvieran mascotas. Es decir, los mios. Y entonces el día nefasto llegó: me regalaron un Tamagotchi. Se suponía -según leo ahora- que en alguna versión podías encontrarle pareja a tu mascota para que se reprodujera y tener otra con la cual jugar después de “la muerte”. Bueno, o no tuve esa versión o fui la más irresponsable del mundo y mi mascota murió como a los 5 días. Tampoco tuve idea del botón “reset”.
Cuando mi mascota murió, fue la primera vez que me sentí responsable por algo (o irresponsable). O sea, ni cuando a mis barbies se les salía la cabeza me sentía mal. Pero esa máscota virtual estúpida me hizo sentir pésimo porque “lo había matado”. Con toda mi culpa -más que tristeza- no encontraba la manera de decirle a mis papás que el mono se me había muerto. Y ni siquiera tenía tantos amigos para comentarlo porque la tuve en vacaciones de verano. ¿Qué podía hacer? Estas fueron mis acciones:
1. Intentar romperla: no soportaba ver una especie de calavera, ataud o “ángel” en mi mascota, así que quise destruirla. La tiré desde el segundo piso, la pisé, le pasé la bicicleta por encima y nada. Como la cosa era tan pequeña tampoco era tan fácil destruirla. Claramente quedó con daños pero seguía apareciendo la imagen que me delataba.
2. Esconder el cuerpo del delito: no me juzguen, pude haberla enterrado en el patio, pero la idea de que mi abuela jardineando la fuera a encontrar también me daba miedo. Así que opté por lo sano y lo sano era esconderla en un lugar donde nunca la fueran a encontrar. Un lugar de la casa que a todos les da lo mismo, un lugar donde nadie fuera a mirar… ¡Listo! la tiré abajo del refrigerador.
No tengo idea si alguien alguna vez la encontró, ya que luego me cambié de casa con mis papás, sin abuela, por ende, no nos llevamos el refrigerador sino que compraron uno nuevo. Mi vida continuó pero ¿ven? ¡aún recuerdo esa historia 15 años después!
¿Ustedes tuvieron alguna experiencia con un Tamagotchi? Compártala con nosotras (conmigo especialmente para superarlo)






































Chixu
Yo tuve como 2 tamagotchis originales y como 10 de los que costaban como 1000 pesos en una feria que todavía los venden en Maitencillo !
Recuerdo que me duraban 4 días y morian, y yo apretaba y apretaba reset hasta que se me olvidaba de la existencia de este animalillo. Eso sí, siempre me daba por temporada, me duraba como 2 semanas la lesera de jugar con ellos, y despues los dejaba tirado 1 mes, y volvia (si tenian pila todavia, jugaba con ese, sino, hacia berrinche y me terminaban comprando uno de la feria). La cosa esque empezé a crecer y ya los tamagotchis ya no me llamaban la atencion, pero tenía ya un cementerio de ellos, entonces recordé haberle visto un desatornillador chiquitito a mi papá, entonces lo que empecé a hacer fue desarmarlos e intercambiar las pilas de los tamagotchis a ver si hacia una fusion de ellos… Lo que resulto fue que se me perdieron los tornillos chicos, y despues de un rato me volvi a aburrir. Y ahi están, tengo 1 todavia guardado y para navidad un amigo me regalará uno nuevo xD porque siento que ya soy grande y de verdad, lo cuidare esta vez
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Cata
Resulta que a mi me compraron uno, al llegar a la casa, mientras tomaba once (leche con cereales), no me despegué del juguetito hasta que…se me cayó a la leche. Fin de la historia, no quise que me compraran más, parece que me traumé.
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MaríaJosé
Yo era fan de matarlos para comenzar el juego denuevo, me aburría con facilidad xD tuve como cinco
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Martina
“Yo no tuve esa versión o fui la más irresponsable del mundo y mi mascota murió como a los 5 días.”
WAHAHAHAHAHAHHAHAHAHA que tierna xD <3
OOOH morí con tu artículo, que pedazo de ternura transcritas en un artículo sobre los tamagochis x33
Pobrecita x33
owww x333
Yo tuve uno, pero ya grande. A mi nunca en la vida me compraron uno, fue mi prima chica que me regaló el suyo, lo cuidé como un par de semanas (creo que no murió.. creo) y dsps me lo pidió de vuelta porque según ella "ella me lo había prestado, no regalado"
Y bueno, mi hermano mayor tuvo una.. Y fue un delirio para mis padres
Porque él la tuvo cuando era más pequeño y a mitad de la noche el tamagochi lloraba porque tenía hambre y no dejaba dormir a mis padres XD Finalmente mi papá se hizo cargo de él hasta que.. no sé qué pasó con ese tamagochi realmente
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Camila Fisher
Mi mamá me regaló 2, un perrito y un gato, me acuerdo que eran morado y naranjo respectivamente.
Un compañero tenia un tiranosaurio y nos pusimos de acuerdo para intercambiarlo por mi perro por un día, al día siguiente me preguntó si no se lo quería cambiar permanentemente y, ante mi negativa, me dijo que se le había caído a la piscina (Sospechoso, sobre todo cuando lo pillé una vez jugando con mi tamagotchi de lo mejor en el colegio y salio huyendo).
De ese día en adelante el tiranosaurio era objetivo de todo mi odio y lo usaba para experimentar.
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k.
Uh yo tuve uno!! Al principio era entrete… pero un día de campo, se lo presté a un primo para que me lo cuidara durante un par de horas, cuando me lo devolvió la mascotita estaba re gorda, resulta que mi primo le dio comida chatarra todo el rato… pensé que moriría pero lo puse a dieta y se mejoró. Después de algunos días me di cuenta de que la idea de mascotas virtuales era estúpida así que lo guardé y nunca más lo usé :B
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Adewcita
Mis 2 hermanos tuvieron, a mí nunca me regalaron por que “no eran para niñas” o algo así….
al final me los pasaban para que los mantubiera vivos, me acuerdo que en el Unimarc había como una pared llena de mascotas virtuales xD
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