El blog, el blog, el blog… la blogger, la blogger, la blogger. El ruido que ha creado últimamente el término es gigante. Imposible no recordar mis humildes inicios en un “blog” o ni siquiera en un blog, en cuanta página existía y podía escribir un tema con un usuario de invitado en un foro. Hoy las decisiones — en mi opinión — van muchísimo más allá de elegir Blogger o WordPress, es optar y definir tu propia imagen en internetlandia.
Primero debemos hacer dos diferencias de exposición en internet: 1. La tribuna pública y 2. el lado emo vergonzoso. En la tribuna pública está todo lo que nos potencia como imagen; en mi adolescencia era Fotolog, una foto diaria y sobrecargar de textos muy descriptivos de mi vida, post tras post. ¿El problema? el lado más frívolo me inhabilitaba de poner una foto de un paisaje y un texto melancólico diciendo que extrañaba a mi padre. Crecí y me hice muchos blogs, los cerraba cuando me veía atrapada. Cuando sabía que los habían capturado, que me leían. Luego abría otro, con textos que divagaban y que luego me avergonzaban, entonces lo volvía a cerrar. Hasta el último, ese era neutro, solamente hablaba de cosas metafóricas, escribía críticas o subía imágenes, mis amigos lo leían.
Hasta que sufrí una desilusión amorosa de esas TERRORÍFICAS. Recurría al no saludable ejercicio de volver hacía atrás los meses y me leía feliz, entonces eso corrompía mi situación actual, y sentía que estaba enloqueciendo. Quería cerrarlo y darme un auto-refresh, simular que era otra y que no me importaba nada, que si él lo leía sabría que soy una persona totalmente nuev… *SONIDO DE EXPLOSIÓN* he aquí el gran problema, este se suponía era tu lado sincero, no el de la tribuna pública… ¿como resolvemos la bipolaridad establecida en el blog? ¿QUÉ HARÁS AL RESPECTOOOOOO CAROLINAAAAAA?.
Entonces me obligué a no cerrar el blog, ahí estaba mi desafío. Esto tenía que afrontarlo en algún momento, y por mientras mi lado de escritora cibernauta viviría en ese pequeño y ordinario Blogspot hasta que me recuperase. Finalmente sucedió, y mejor que nunca, así que decidí trasladarlo… lo emigré a WordPress, y con dominio propio. Era como mudarse de casa, olía bien, estaba ordenado, y me mantenía feliz.
Entonces no me di cuenta cuando empecé a añadir una tercera característica, 3. El complejo de revista. Entregar datos, hablar de cosas externas, no divagar tanto, y así. ¿Puedo sumar los tres perfiles? no lo creo. Me daría pudor a estas alturas expresarme sobre cosas demasiado íntimas, puedes combinarlos sutilmente, pero aferrarte a los tres resultaría ser un mix de locura.
¿Plantearte como una persona/marca, como un personaje o ser tu misma? ¿se puede ser uno mismo en internet? ¿qué carajos es ser uno mismo? ¿esto es real? ¿PORQUÉ VIVIMOS? AAAAAAAAARGH.
Mi solución fue práctica, tanto username reconocible y autobombo, decidí acudir a lo anónimo.
A nadie le importa un carajo quien eres, de quién eres hija, o como te vistes. Vas a una entrada de Reddit por ejemplo, comentas, te responden, sumas puntos pero nadie sabe nada de ti.
Es sumamente tranquilizador ser un número.
Escribo para muchos lados, y eso aveces te auto-ahorca. Es como si le hicieses un harakiri a tu personalidad y ganas de expresarte, tanta red social pero no puedes decir eso que necesitas decir. La solución es establecerse, optar por los perfiles anteriores, cultivar el blog con sinceridad, eso señores, libera. Si es un personaje, no sea híbrido, a la gente le gusta leer de su vida, de sus ambiciones, si es una página de tips, okey voy a buscar recetas, si es un blog intelectual sin duda estaré allí cuando mi corazón lo necesite (sí, dije corazón).
¿Y cuáles son sus decisiones a la hora de establecerse como un ente que escribe en internet? ¿Qué perfil asumen?
También te puede interesar
-
http://sosugoi.wordpress.com Cami Vilches
-
http://www.milapuntocom.wordpress.com Mila punto com
-
Bit
-
Claudio
« Lo que he aprendido jugando Draw Something Kiss my Magazine: HolaSoyGerman »



