Las chicas y las matemáticas: ¿odio, amor o indeferencia?

Recordé este artículo de Hello Giggles titulado Math is your Friend (las matemáticas son tus amigas), donde trataban un tema súper interesante en cuanto al género y el mundo de los números. Entonces recordé mis tiempos escolares y mi relación con esta amada u odiada asignatura.

No les venderé ninguna pomada, miren que de haber sido genial con las matemáticas, hubiera estudiado ingeniería y no periodismo, pero aquí me ven… aunque tampoco quiero mentirles del todo. Hasta séptimo básico fui matea-matea, me iba bien en todas las materias (matemáticas incluídas) y ñoñamente aparecía en el “cuadro de honor” con el primer lugar del curso. Tampoco era la típica pendeja pesada ni ratón de biblioteca, simplemente se me hacía fácil sacarme buenas notas.

Mi colegio, el cual reservaré su nombre (aunque le tengo mucho cariño), tenía una fuerte tendencia científico-matemática. Y cuando digo fuerte, es del verbo “hacemos nuestros propios libros porque ninguno se acerca a nuestras expectativas” o algo así. La política era que pasando a octavo, nos separaban en dos cursos: el avanzado y el normal. Gracias a mis notas quedé en el avanzado y ahí empezó mi trauma.

En este curso, nos hacía clases el director de asignatura, quien al poner el primer pie en la sala nos habló de cómo las “matemáticas eran lo más importante en el mundo” y que sólo estando en ese curso podíamos ser medianamente inteligentes (sí, así tal cual). Cuando nos tuvo lo suficientemente asustados, anotó en la pizarra una ecuación imposible; el que la resolvía tenía un 7 y el resto un 2. Esa era su idea de enseñanza, según él no importaba tener puros 2 porque ¿a quién le importa el NEM si iba a sacar de seguro puntaje nacional en la PSU? Obviamente esta clase traumante fue tema en reunión de apoderados y varios llegaron al colegio reclamando por el “nuevo método”. Mi mamá no lo hizo, dijo que lo importante era que el profesor no nos humillara y que yo viera si podía y si no, que me cambiara al otro curso no más.

Duré un mes con “los avanzados”, a punta de varios 2 y frustraciones del tipo “¡LO TENGO, TENGO LA RESPUESTA!” y que me dijeran: “Cerca… pero no”. Asi que hablé con el profesor y le dije que me cambiaba:

- ¿Estás segura?

- Si, ya no doy más de sacarme dos y sentir que nunca podré hacer un ejercicio bien.

- Pero si esa es la idea, no hay que frustrarse, además, ¿sabes que si te vas al curso regular nunca te irá bien?

- Yo no creo eso…

Creo que íbamos re bien hasta que empezó a decir que los del curso normal “no llegarían a ninguna parte”. Si te plantean algo como un desafio, uno lucha, pero si te lo plantean como que eres una perdedora y NECESITAS ese desafio, la cosa cambia. Cuento corto, me salí y fui más o menos feliz. Siempre matemáticas y física eran mis ramos débiles pero más que nada porque no me motivaba.

A pesar de que no somos muy amigos con los números, no soy una persona que odie las matemáticas. Cuando fui al preuniversitario, me las plantearon de otra manera y finalmente en esa cosa llamada Prueba de Selección Universitaria me fue bien. Fue una sorpresa, respondí la mitad y saqué alrededor de 600 puntos, por lo que si hacemos el cálculo, tuve bueno todo lo que respondí, a pesar de que me dormí al darme cuenta que ya no podía responder más y que salí llorando porque pensé que iba a salir con un asterisco en vez de puntaje.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que a veces partimos con el pie equivocado y nos dejamos confundir. ¡No podemos odiar TODO de las matemáticas! A veces nos enseñan de una manera tan horrible que sentimos que no entendimos nada, pero no hay que rendirse tan fácil.

De acuerdo a algunos dudosos estudios, dicen que las matemáticas no se llevan muy bien con las mujeres y la verdad es que es tan tonto como decir que los hombres no son capaces de lavar la loza. Hace un tiempo hablaba del tema con una chica que estudiaba Ingeniería en Informática y me contó que según algunos estudios, muchos profesores del área hacen su clase enfocados más a los niños que las niñas, haciéndolos participar más, etc. Qué tan cierto puede ser, no lo sé, pero de acuerdo a mi súper experiencia con mi súper profesor-trauma puedo decir que algo de razón hay.

A ustedes ¿cómo les iba en matemáticas? ¿sentían que los profesores hacían diferencias en esta materia entre niñas y niños? ¿Tienen algún trauma con los números?

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  • NuDiips3

    No soy alguien que odie totalmente los números ni sus derivados, sin embargo siempre se me dio mas por la escritura y la comunicación mas que por la matemática… pero creo que como tu dices, lo que mas te puede enseñar la matemática es a no frustrarte por no lograr algo… y seguir intentando… de ahí que los profesores sean problemáticos y te hagan sentir un fracaso creo que ya es otro tema xD!

    y referente a lo de las “matemáticas y las mujeres”… wtf? XD!

  • http://ikarli.tumblr.com Karli

    Me siento tan identificada, soy una futura periodista que si le hubiese ido bien en matemáticas cuando pequeña, estaría siendo ingeniera el próximo año jajajaj

  • Esteban

    Yo tenía un profe en básica que hacía algo parecido: todos tenían que pasar a la pizarra a resolver una ecuación ante todo el curso. Si te iba bien te ponía un 7, sino un 2. Para darle más estrés al asunto, uno no pasaba en ningún orden, era al azar (si salía tu nº de lista, a la pizarra!).
    Tuvieron que pasar muchos años para que primero viera la importancia de las matemáticas y segundo, que me empezaran a agradar, aunque sea un poco, muy poco…

  • http://www.meristation.com PIPESAN

    LAS MATEMETICAS SON PARA GUERREROS COMO PITAGORAS