Por @MangelitaLinda
Este post se lo dedico a mi perrita Lulú que después de 16 años de humilde compañía y de grandes alegrías falleció este 18 de enero (kiltra de corazón).
Recuerdo que mi mamá me trajo a la Lulú cuando tenía 6 años, aún me chupaba el dedo y me estaba deformando el paladar. Me dijo que si yo dejaba de chuparme el dedo la Lulú se quedaba con nosotros. Ella tenía 2 meses y era una bolita de pelos hermosa. Blanca con negro… en un lado liso y en otro con rulos, por eso se llamó la “Pequeña Lulú”.
Fuimos creciendo juntas, no solo dejé de mi maña de lado, sino también aprendí a cuidarla, a regalonearla, dormíamos juntas, me defendía cuando mi mamá simulaba que me pegaba, me acompañaba cuando estaba sola. Recuerdo que esperaba todos los días a las 2 de la tarde cuando salía del colegio en la básica y luego en la media a las 4 pm. En la U, por esas cosas de la vida, la fui dejando de lado, no porque no la quisiese, sino porque soy un poco mañosa y necesitaba mi espacio. La Lulú fue envejeciendo… de a poco se le echó a perder su pelaje, y se enfermaba bastante.
Mi perrita pasaba todo el día durmiendo y yo estudiando.
Llegó la Amarula, mi perra que tiene 4 años, y la Lulú la rechazó, hasta que pasó a ser su madre, y se acompañaron en la casa. Esperando a la Enana me prohibieron acercarme a las dos (por las enfermedades que podrían pegarme) y me alejé, peor cuando nació. Estuvieron vetadas del patio.
En fin… hace un tiempo empezó a dejar de comer, luego no quería caminar ni moverse. Hoy llegué a la casa y me avisan que murió, acompañada de la Amarula.
Es muy difícil enfrentar la pérdida. En especial cuando son personas o animales que te han acompañado y te han ayudado. Los niños no sienten tanto cuando están pequeños y viven la realidad a diario, sin pensar en el pasado ni en el futuro.
La monita de alguna u otra manera no recuerda ciertas pérdidas, pero las siente, las externaliza en llanto, en frustraciones, y muchas veces yo le he pegado esas penas, que también son pérdidas para mi. Yo las siento fuerte en mi corazón. Ella, mi perrita, me quiso mucho y yo a ella.
¿Cuándo la Monita crezca y tenga a la Amarula que la acompañe y esté viejita… sentirá lo mismo que yo por su pérdida?
No lo sé. Pero si quiero que tenga una compañera fiel como mi Lulú.
| Foto: Marley & me






































Chixu
Para mi las veces que más he llorado ha sido por perdida de mascotas. El que más voy a recordar va a ser Nube, mi perrito cocker gruñón y meón que murió hace 2 años por Octubre, con la edad de 13 años.
El Nube lo compramos cuando tenia como 2 meses a una amiga de mi mamá, era una bola blanca cuando llegó y con los años le salieron manchones cafes y ya no era tan ‘nube’ como se veía cuando chico. Cuando crecio, era reconocido por mis amigos como el mal-genio, por ladrar siempre y dejar que sólo gente seleccionada pudiera hacerle cariño.
Con los años, Nube empezó a ser más tranquilo y ya no meaba todos los lados de la casa. Hasta que de repente después de volver unas vacaciones, nos recibe con convulsiones a penas llegamos. Asustados lo llevamos al veterinario y nos dijeron que tenía descalcificación de los huesos y que teniamos que darle medicamentos, masajes para que sus patas traseras no se quedaran como ‘pegadas’ y pudiera caminar bien.
Cuando ya no se le veía mucho los ataques, pasó lo peor. Le dio un ataque de convulsion tan fuerte que tuvimos que internarlo en el veterinario, le encontraron un tumor en el potito y nos dijeron que tenian que operarlo, para esas fechas, mis papás no estaban porque estaban celebrando su aniversario y se habían ido por unas semanas. El veterinario nos iba llamando todos los días para contarnos el progreso y de como despertó del coma que le habían inducido. Hasta que llegó esa llamada que nadie quería.
“La operación salió bastante bien, no tiene el tumor, pero el problema es que las venas que hacen el movimiento peristaltico se soltaron y ahora andara con el poto suelto, haciéndose caquita o sangrando”
Lo que decidimos fue dormirlo, no queriamos que sufriera más y ya no iba a ser el mismo Nube que todos conociamos.
FUE LO PEOR.
Like or Dislike:
2
0
Cachito
La verdad encuentro muy cruel esa costumbre de los papá, como fue mi caso, de disfrazar las muertes de las mascotas. Hace un par de años supe por mi tía, que me contaba riéndose a mandíbula batiente, de la vez que me habían dicho que mi primer gatito, Figaro, se había perdido cuando en realidad había muerto atropellado…
Yo no tenía idea, me acuerdo que cuando chica llegué a la casa y me dieron la noticia, pasé mucho tiempo buscándolo y nadie en la casa me contó.
Cuando supe casi no me aguanté las ganas de llorar, fue horrible. Sobre todo porque encontré un insulto a su memoria que me hubieran mentido respecto a su muerte y que eso ahora, para mi familia, no fuera más que una anécdota. Era mi gato, mi compañía, siendo que fui hija única. Mi única compañía a veces.
Por más piadoso que les pueda parecer, si son mamás/hermanas mayores, nunca les mientan a sus seres queridos menores al respecto. Piensen en todo el cariño que ellos tienen por esas mascotas y que merecen ser tratadas, incluso en su muerte, como un miembro de la familia.
Like or Dislike:
1
0
@_ELWIS_
Linda la foto de tu perrita
Like or Dislike:
0
0
Gisselle Palacios
Es lo peor, hace unos día estuve a punto de sufrir la pérdida de mi Lupita, afortunadamente se salvó. Pero el solo hecho de saber que pudo haber muerto, cuando me lo informaron no pude aguantarme las lágrimas. En realidad ni siquiera me pongo a pensar que haría sin mi perrita, que ha estado allí cuando nadie más estuvo apoyándome, sin saberlo me daba mucho ánimo y cuando tenía penita nunca se apartó de mi lado.
Lupita es lo mejor y ahora estoy muy feliz porque me hizo abuela de dos lindas cachorritas: Ali y Skyler <3
Like or Dislike:
0
0
@Mangelita
Así es… está es la primera vez que se va una compañera de toda la vida de la casa, pero creo que siempre será lo mejor decir la verdad respecto de las muertes, y esto aplica tanto a personas como de animales. Muchas veces por querer “proteger” al final se hace un daño. Es importante decir que efectivamente murió y que la muerte es tan natural como la vida. Poder decir que si bien la muerte nos causa dolor, pero a la persona o animal ya no le causará más daño, porque en mi caso fue muy doloroso ver a mi perrita de toda la vida en las condiciones que estaba, si, era necesario que se fuera de nuestro lado, pero para que ella misma descansara.
En fin.. un tema muy sensible.
Like or Dislike:
0
0